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Calidad y Estilo de Vida
Serie "El Estilo de Vida Del Reino de Dios"
Parte 1

Hay tres palabras que deberían definir nuestros objetivos fundamentales como iglesia del Señor: CALIDAD – UNIDAD – CANTIDAD.
 
Toda gran empresa industrial tiene un departamento de “CONTROL de CALIDAD”. Es hora de que nosotros también lo tengamos. Debemos detenernos a revisar nuestra calidad y estilo de vida y el de nuestra feligresía.
 
De acuerdo con las Sagradas Escrituras, Jesucristo quiere levantar una iglesia gloriosa y santa, sin mancha ni arruga ni cosa semejante (Efesios 5.26-27); edificada con oro, plata y piedras preciosas (1º Corintios 3.11-15); hasta que todos lleguemos… a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Efesios 4.13).
 
En términos prácticos esto significa una iglesia integrada por familias que viven en paz y armonía. Maridos tiernos, sabios y amables. Esposas sumisas, de carácter afable y apacible. Hijos respetuosos y obedientes. Muchachos y señoritas que llegan vírgenes al casamiento. Ancianos honorables y venerados por los más jóvenes. Niños felices criados en el amor y temor de Dios. Hombres trabajadores, responsables, diligentes, fieles. Mujeres virtuosas, alegres, llenas de buenas obras. Un pueblo diferente, formados por discípulos que aprender a ser humildes, pacientes, mansos, justos, generosos, sinceros, buenos, felices, honrados, íntegros. Discípulos cuyo estilo de vida es amar, perdonar, servir, confesar sus faltas, obedecer, cumplir, sujetarse a las autoridades, pagar los impuestos, ser siempre veraces, confiar en Dios, amar a su prójimo, ayudar, compartir con los necesitados, llorar con los que lloran, alegrarse con los que ríen, ser uno con sus hermanos, devolver bien por mal, sufrir la injusticia, dar gracias siempre y por todo, vencer la tentación, vivir en el gozo del Señor, orar sin cesar, dar testimonio de Jesucristo, ganar a otros para Cristo, hacer discípulos, poner su dinero y sus bienes al servicio de sus hermanos, y sobre todas las cosas, amar a Dios con todo su ser.
 
En la medida que progresemos en calidad, progresaremos en unidad. Porque la unidad es el fruto de la calidad, así como la división es evidencia de inmadurez y carnalidad (1º Corintios 3.1-4).
 
Los hijos de Dios, como hermanos que somos, debemos conformar una sola familia aquí en la tierra, la familia de Dios. Únicamente así devolveremos al evangelio su plena credibilidad ante el mundo. “Que todos sean uno… para que el mundo crea”. (San Juan 17.21)
 
No podemos negar que producir esta calidad y estilo de vida es el propósito del evangelio y debe ser la meta de toda evangelización.
 
También resulta evidente que nuestra sincera labor evangelizadora no ha producido hasta ahora esta calidad y estilo de vida, por lo menos en la gran mayoría de los creyentes. ¿Qué haremos? ¿Nos resignaremos y elaboramos una “teología de resignación”? (Como la de la zorra, que al no poder alcanzar las sabrosas uvas dijo: “las dejo porque están verdes”).
 
¿Proyectaremos y perpetuaremos sobre los próximos 100 años nuestras divisiones y mediocridad? ¿O buscaremos a Dios y su Palabra para que Él use la nueva década como bisagra que haga girar la historia de la iglesia en España hacia el derrotero glorioso que Dios le pre asignó antes de la fundación del mundo?

Pr. José Luis Molina
MCI Málaga - España

 
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