| El Reino de Dios en la enseñanza de Cristo |
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Serie "El Estilo de Vida Del Reino de Dios" Al estudiar el desarrollo histórico de la obra de Dios en Europa resulta fácil descubrir que básicamente ha habido dos corrientes o enfoques diferentes en la predicación del evangelio: “el evangelio anticatólico” y “el evangelio de las ofertas”. “EL EVANGELIO ANTICATÓLICO”Los primeros misioneros evangélicos que llegan a estos países hallaron un gran predominio del catolicismo romano y se hicieron fuertes en la CONTROVERSIA. Esto resultó en un estilo de predicación en el que el énfasis se puso en aquellos textos bíblicos que contrariaban prácticas y creencias de la iglesia católica. No cuestiono lo que hicieron, simplemente describo una corriente predominante en la primera etapa de la obra misionera.“EL EVANGELIO DE LAS FACILIDADES”La vieja corriente anticatólica fue cediendo paso a paso, hace unos 30 ó 40 años, la que en rasgos generales perdura hasta hoy.¿En qué consiste esta segunda corriente que llamamos “evangelio de las facilidades”? Inspirada en predicadores de masas y en una errónea comprensión de la “gracia”, con el fin de animar a los pecadores a convertirse y facilitarles el camino, se cometió el grave error (quizás involuntario) de “ensanchar” la angosta puerta de la salvación. En este enfoque “se ofrecen” al pecador todas las promesas de Cristo, todos los beneficios de la salvación omitiendo casi por completo las demandas del Reino de Dios. “Cristo te ofrece paz, perdón, felicidad, vida eterna, sanidad, solución a todos tus problemas, liberación de demonios y opresiones, etc.” (y últimamente hasta prosperidad económica); y tú en cambio no tienes que hacer nada, no adquieres compromiso alguno; sólo levanta tu mano y ven al frente. Sólo cree y acepta a Cristo como tu amplio benefactor, Salvador, Sanador, Guardador, Libertador, “Prosperador”, etc. Hemos ensanchado así la estrecha puerta que lleva a la vida, con el mismo grave riesgo de aquél que para “hacerle un favor” a la crisálida le ensancha la abertura del capullo. El gusano salió pero nunca se transformó en mariposa. ¿Cuántos habrá en nuestras congregaciones que han entrado por la puerta angosta, “ensanchada” por nosotros y nunca han alcanzado una verdadera transformación? EL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS¿Qué evangelio predicaban Jesucristo y los apóstoles?Jesús comienza su ministerio predicando el evangelio del reino de Dios. (Mateo 4.17; Marcos 1.14-15) y diciendo: “arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. • Recorre toda Galilea predicando en las sinagogas el evangelio del reino. (Mateo 4.23; Lucas 4.43) • Recorre todas las ciudades y aldeas predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios. (Lucas 8.1) • Envía a los doce a predicar el evangelio del reino de Dios. (Lucas 9.2) • Envía a los 70 a anunciar el reino de Dios. (Lucas 10.9) • Declara que la ley y los profetas llegan hasta Juan el Bautista y que a partir de entonces se predicará el reino. (Lucas 16.16) • El tema de la mayoría de las parábolas que enseña es el reino de Dios. (Mateo 13.19; 24, 31, 33, 44, 45, 47, 52; 18.23; 20.1; 22.2; 25.1; 25.14; Marcos 4.11; 26.30; Lucas 8.10; 13.18, 20, etc.) • El tema central de sus enseñanzas es el reino de Dios (Mateo 5.3; 6.33; 7.21; 19.13-15; Lucas 12.32-34; 17.20-21; etc.) • Jesús resucitado sigue hablando a sus discípulos durante 40 días acerca del reino de Dios. (Hechos 1.3) • Felipe en Samaria predica el evangelio del reino de Dios. (Hechos 8.12) • Pablo en la sinagoga de Éfeso habla por tres meses sobre el reino de Dios. (Hechos 19.8) • Luego en Éfeso se dedica a predicar sobre el reino de Dios por tres años. (Hechos 20.25 y 31) • En Roma alquila una casa y por dos años predica a todos los que vienen a él sobre el reino de Dios. (Hechos 28.23 y 30.31) • Jesús declara que será predicado este evangelio del reino en todo el mundo antes del fin. (Mateo 24.14) • La expresión “reino de Dios” (“de los cielos”, “de Cristo” o “reino”) aparece 133 veces en el Nuevo Testamento. • EL EVANGELIO DEL REINO Y LA GRACIA A muchos de nosotros en el pasado se nos enseñó que no estamos bajo el reino sino bajo la gracia. Que Jesús predicó el reino de Dios a los judíos y como ellos no lo aceptaron lo clausuró, para reabrirlo recién después del arrebatamiento de la iglesia. Que ante el rechazo de Israel, Jesús abrió la puerta a los gentiles, inaugurando una nueva dispensación, la de la gracia. Por lo tanto, las demandas del reino y las exigencias del sermón del monte no son para nosotros ni están vigentes hoy, sino que tienen que ver con el futuro y con el milenio. Por todos los pasajes señalados anteriormente, especialmente los últimos que aparecen Felipe y Pablo predicando el evangelio del reino en el “tiempo de la gracia”, resulta evidente que no existe un evangelio de la gracia y otro del reino. El evangelio de la gracia de Dios y el evangelio del reino de Dios son una misma cosa. Estamos bajo su gracia y bajo su reino. |